UNA MIRADA INDIVIDUALIZADA: nuestra sala de psicomotricidad

“La conciencia corporal es esencial para un desarrollo psicológico y físico normal. Sin ella el niño no puede comprender que es un ser independiente, separado del mundo que le rodea, que es un “Yo” o como dicen algunos en sus primeros años, un “Mí”…”

(Marianne Frostig)

 Desde que el niño, inicia su andadura por la vida, el ser humano se encuentra inmerso en un proceso de cambio permanente que va a verse influido por las experiencias vividas y que va a perfilar la imagen que cada uno vamos a tener de nosotros mismos, de los demás y de nuestro entorno. En este camino evolucionan de forma muy estrecha e inseparable, los procesos motores, cognitivos y socio-afectivos.

La escuela es un contexto de gran influencia en el niño por la amplitud de experiencias y vivencias en las que se ve inmerso a lo largo de su trayectoria escolar. Este entorno influyente no es solo en el niño sino también en el adulto, pues el proceso de enseñanza-aprendizaje ha de sustentarse desde la reciprocidad.

En el Colegio Legamar, cada alumno hace un viaje al descubrimiento de la vida muy personal y queremos acompañarles creciendo junto a ellos. Este es nuestro concepto de atención a la diversidad y como tal lo recogemos en nuestro Proyecto Educativo.

Uno de los contextos en los que se ve materializada nuestra concepción educativa es la sala de Psicomotricidad. Los niños disfrutan de este espacio una vez a la semana en modalidad de desdoble, acompañados por una psicomotricista que recoge las demandas, propuestas y necesidades que traen los niños, haciéndolas evolucionar. De igual manera, la  otra mitad del grupo con su tutora, desarrolla el proyecto tecnológico diseñado para cada edad.   

En la actividad de Psicomotricidad los niños pueden disfrutar de un espacio preparado para la expresividad motriz siendo ellos los máximos protagonistas de sus propios juegos. Se trata de que tengan la posibilidad de poner en práctica sus habilidades motrices pero sobre todo, de que tengan la posibilidad de disfrutar de las acciones que parten de su propia iniciativa, que en definitiva son las que realmente van a ayudar a la construcción de sí mismos.

Estas acciones son respetadas, de manera que cada uno de ellos sienta que puede llegar lo más lejos posible y sobre todo, son acciones acompañadas, reforzando al que muestra mayor inseguridad y se contiene al que se muestra más excesivo transformando su acción.

En esta práctica grupal es importante generar un entorno en el que los juegos sean compartidos con los iguales creando un espacio de relación, de interacción y aprendizaje común. El diseño y planificación de un dispositivo espacio-temporal va a garantizar la seguridad y el disfrute de los niños.

El Colegio Legamar es centro de prácticas para los profesiones del Centro de Estudios y Formación  en Práctica Psicomotriz Aucouturier cefopp.com.